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XXXVI

Es enteramente posible que puedas lograr la inmortalidad y experimentar gozo y libertad absolutos para siempre.
La práctica de la virtud indiscriminante es el medio por el cual puede lograrse esto.

Practicando la bondad y la generosidad, tú naturalmente alineas tu vida con la Vía Íntegra.
Al alinear tu vida con la Vía Íntegra, empiezas a eliminar los bordes ilusorios entre las personas y las sociedades, entre la obscuridad y la luz, entre vida y muerte.
Eliminando estas ilusiones, ganas la compañía de los seres espirituales más elevados.
En la compañía de ellos, te encuentras protegido de influencias negativas y tu energía vital no puede ser disuelta.
Así logras la inmortalidad.

Recuerda: no es que aquéllos que se cultivan para alcanzar la plenitud y la virtud en sí mismos nunca encuentran dificultades en sus vidas.
Es, en vez, que ellos comprenden que las dificultades son el mero camino hacia la inmortalidad: enfrentándose a ellas con calma y abiertamente, no importando cómo se desenvuelvan, y gozosamente desarrollándose en respuesta a ellas, ellos se tornan tan naturales, tan completos y tan eternos como el Tao mismo.