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LV

Aquél que está en armonía con el Tao
es como un recién nacido
Sus huesos son suaves, sus músculos son débiles,
pero su empuño es poderoso.
No conoce nada de la unión entre macho y hembra,
pero su pene puede estar erecto,
tan intensa es su fuerza vital.
Puede gritar como furia todo el día,
mas nunca pierde la voz,
por completa que es su armonía.

El poder del Maestro es así.
Él permite que todas las cosas vengan y vayan
sin esfuerzo, sin deseo.
Él nunca espera resultados;
por tanto, nunca se desanima.
Nunca está desanimado;
por tanto, su espíritu nunca envejece.